Un post de Instagram de Gianluca Vachi me picó con la misma intensidad que lo hace la curiosidad -a cada rato en mi caso-, hace unos meses cuando se disponía a viajar a Cortina d’Ampezzo, una población muy mítica en pleno parque natural de los Dolomitas. Él no esquía, pero yo sí, así que tenía claro que yo iba a disfrutar el doble.

Los Dolomitas son un conjunto montañoso que forma parte de los Alpes Italianos, en la zona del Veneto italiano. Además de estaciones de esquí, este maravilloso lugar fronterizo con Austria, alberga muy buena gastronomía y una gente maravillosa.

¿Qué debes saber si vas a esquiar en Dolomitas?

dolomitas

Dolomitas, a diferencia de otros conjuntos montañosos donde se practica el esquí como otros lugares alpinos, no tiene conectadas sus estaciones. Si esquías en Faloria, no tienes oportunidad de moverte con cabinas o remontes a otro lugar de la estación, lo mismo si lo haces en Socrepes -únicamente conectado con Tofana- y así sucesivamente, lo que hace que debas elegir cada día a qué parte ir con el coche.

La temperatura es un poco más suave que en otros puntos de los Alpes, ya que es una zona de montaña muy próxima al mar. A principios de la primavera solo hay nieve arriba y la sensación térmica es cálida, lo que hace la práctica del esquí más agradable.

El precio no marca la diferencia. Si bien es cierto que Cortina d’Ampezzo es un lugar maravilloso, muy cuidado, con tiendas excepcionales y mucho glamour, la estación está bien equipada pero no es tampoco la exquisitez que encontramos en estaciones como Baqueira Beret. Sin embargo, el precio es bastante alto: 50 el forfait de día y 50 euros alquiler de botas y esquí por día, también.

Alojamiento en Cortina d’Ampezzo

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Al ser un lugar muy turístico, los hoteles abundan en Cortina d’Ampezzo, así que siempre puedes encontrar algo que se adapte a tus necesidades y posibilidades. A mí personalmente me gusta que el hotel sea muy confortable y tenga un spa en condiciones, porque después de una jornada de esquí un buen agua termal es lo ideal si quieres recuperarte para volver al día siguiente con la máxima energía.

Aunque hay dos hoteles de cinco estrellas, me decanté por uno de cuatro estrellas que, a juzgar por las fotos de booking, estaba mucho más actualizado que sus rivales estelares: el hotel Lajadira. Está a un kilómetro antes de llegar a Cortina, así que el coche se hace imprescindible para ir al centro pero no para ir a esquiar porque te llevan y te recogen tantas veces como lo necesites (esto sí ha sido verdaderamente un lujo). La habitación (de las nuevas) me pareció una pasada y el Spa un absoluto 10 (sauna finlandesa, baño turco, jacuzzi, piscina, ducha sensorial, etc.). Sin duda, volvería.

Dónde comer y cenar en Cortina d’Ampezzo

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Ra Valles. Es la pizzería más alta de toda Italia y se encuentra en lo alto de Tofana (Freccia nel cielo). No exagero si digo que aquí me he comido la mejor pizza de mi vida, la mejor lasagna de las vuestras y una tabla de quesos dolomitas que me he llevado a España con la licencia de quien importa un manjar. Si subís a esquiar, este es el sitio donde comer.

Portorotondo. En el centro de Cortina d’Ampezzo hay una pizzería en la que puedes elegir entre más de medio centenar de referencias. Debo de confesar que cuando lees los ingredientes de la vigésimo tercera pizza ya sabes que vas a pedir sin ningún criterio. No son las mejores pizzas de Italia pero es un lugar que está bien de precio y que ofrece una larga lista de opciones.

Pontejel. Es el primer restaurante que vimos nada más llegar a Cortina d’Ampezzo. No pudimos comer el primer día porque a las 14.30h ya tenía cerrada su cocina. Paula, la recepcionista del hotel Lajadira nos lo recomendó esa misma tarde y decidimos darle una segunda oportunidad. Cenamos pasta y la verdad es que nos gustó bastante. El precio, bien, considerando que es la parte noble de los Dolomitas.

Al Capriolo. Este fue sin duda el mejor restaurante del viaje. Paramos de casualidad, cuando dejábamos atrás Cortina, de camino al aeropuerto de Venecia. En la puerta ponía “comida típica italiana”, ese cartel me bastó para pensar que jamás comería ahí, pero mi marido que se moría de hambre me hizo el mejor regalo del viaje y me condujo hasta una mesita de ese lugar con aspecto de refugio de montaña, camareros vestidos de tiroleses y la mejor carta italiana que habíamos visto nunca. Comimos un steak tartar de vaca dolomita, unos spaghetti al ragú bianco y unos ravioli al tartufo. De postre, crosta de saraceno rellena de frutos del bosque y helado de vainilla, acompañado de dos señores cafés italianos. Una experiencia única.

¿Qué comprar?

moncler

Las tiendas en cortina son una verdadera locura. La calle es un museo de escaparates de lujo y digo museo porque poco se puede comprar si no tienes el bolsillo lleno de billetes: Moncler, Valentino, Audi, Ferrari, Bvlgari…

Nosotros picamos algo, pero nada de marcas populares de supermegalujo. Nos dimos un capricho en Vist, una tienda italiana de ropa de esquí que vende su propia marca con un diseño muy cuidado y que difícilmente se puede encontrar en otros puntos del planeta. Si os gusta esquiar, os recomiendo entrar echar un vistazo.

Posted by:Dulce

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