La tercera semana de mi dieta proteica OB 5k fue un paseo en barca. Eso sí, después de haber vivido las tres semanas –fase activa, fase selectiva y fase de incorporación de glúcidos-, he comprendido que lo que exige un mantenimiento es lo que mucha gente entiende -entendíamos- por dieta. Y ese es quizás el motivo por el que no perdemos ni un gramo cuando nos pensamos que estamos haciendo un esfuerzo brutal.

La dieta social no es dieta. Comer pescado y carne asada con verduras, no es una dieta si no la acompañamos de ejercicio. Es muy sencillo: lo que entra por lo que sale. Si no quemamos, no debemos consumir.

La tercera semana de la dieta OB 5k de Obemed conlleva una pauta muy sencilla y que no exige nada extraordinario: cinco comidas a base de verdura y proteína, más un capricho al día, que bien puede ser pan, leche o fruta. Yo elegí pan.

Que estoy enganchada al pan, ya lo sabía, pero tener mono por no consumirlo… eso es muy fuerte y me ha pasado mucha factura a lo largo de los primeros 10 días. Durante las dos primeras semanas solo me quitó el sueño el pan. La tercera semana, para mí, el verdadero premio fueron las tostadas de cada mañana con un café con hielos en el bar.

¿Cuántos kilos se pierden?

Si cumples la dieta a raja tabla, los cinco kilos se pierden durante las dos primeras fases. La evolución es espectacular. La última semana la pérdida es muy lenta, es casi más bien un mantenimiento.

Imagino que en la dieta Ob10K , en la que se bajan diez kilos, sucederá algo similiar pero en un tiempo mayor.

¿Y después de la dieta OB 5k?

Cuando comienzas la dieta hay dos tipos de reacciones a tu alrededor. Por un lado encuentras un bloque que te apoya a muerte y que se plantea hacerla contigo o después de ti. Te anima, admira tus pasos y aplaude cada kilo. Por otro lado, hay otro sector que no para de sacar pegas a tu dieta y te adivina el futuro, advirtiéndote de cosas que desconoce pero que le permiten argumentar su oposición de manera más o menos científica con la mención del efecto rebote. Para el que no entienda el término, lo que te dicen es que te estás matando para estar delgada tres semanas y luego volver a engordar.

Bueno, pues quiero aclarar, que hace dos semanas que acabé la dieta y el único efecto que he tenido es el de mirarme al espejo y no verme la lorza, quitarme el sujetador y no tenerlo marcado y correr 8 kilómetros cualquier tarde sin sentir que llevo una mochila de 5 kilos alrededor de mi abdomen.

De 67 a 62 kilos, la diferencia está en las cosas pequeñas

Si bien es cierto que perder 5 kilos no es relevante para nadie en cuestión de salud y que es algo, además de aplazable, cuestionable -se puede vivir con una talla más con tranquilidad si la cosa se queda ahí-, la suma de las pequeñas cosas que te suceden cuando los pierdes te hacen sentir que el cambio comienza dentro de ti. Solo eso, ya te hace más fuerte.

El doctor Florez, a quien agradezco su infinito tiempo y paciencia al otro lado del WhatsApp, me dijo algo que me quedó claro desde el principio: “Aquí la que va a perder el peso eres tú, así que la que se lo tiene que currar eres tú. Yo voy a estar aquí para ayudarte, para aconsejarte, para que en un momento de arrebato no tires la toalla. Pero el fracaso será tuyo y el éxito también”.

Ser tozudo puede ser un defecto en muchas negociaciones donde intervienen diferentes partes pero en el reto contra uno mismo, es el motor que te lleva directo a la meta. Yo soy bastante terca, así que el doctor Florez podía estar tranquilo con su ranking de éxitos y fracasos -que estoy segura, de que lo tiene ;)-.

¿Y ahora qué?

Ahora tengo el pan como un manjar que cada mañana me espera caliente en el plato, mojado en aceite y tomate, para darme fuerza y recordarme que me espera un día maravilloso. Esa es toda mi relación con él. De hecho ya no hay barra esperándome ni a la comida ni a la cena.

Los 2 litros de agua no me los quita ya nadie.

La merienda la he eliminado de mi vida. Y aunque sé que es necesaria, no hay nada que me sume y no me reste, que me apetezca a las cinco de la tarde.

15.000 pasos y 45 minutos de deporte son mi rutina aeróbica de cada jornada. El día que no lo hago, mis músculos lo agradecen pero el peso se resiente.

La leche la dejé hace un mes, era una cuenta pendiente en mi vida.

Intento que la verdura sea el plato principal y lo demás una guarnición.

No he engordado ni un gramo estas vacaciones. Porque la felicidad, que es lo único que ha aumentado desde que acabé la dieta y me fui con mi familia de descanso veraniego, todavía no la mide la báscula.

Posted by:Dulce

One thought on “Cuando pesas 5 kilos menos y ves que el esfuerzo ha merecido la pena – semana 3

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