Cada vez que enciendo la radio para escuchar un poco de música me pregunto si el verano del 17, que estamos a punto de finiquitar, es de 1900 o de la era 2000.

A parte, islamistas y mormones rancios que se empeñan en ponernos el pañuelo; modelos de 40 años de Zara que solo crecen en edad porque la moda nos prefiere flacas, sin embutir; y otros pasajes de una rue que no es precisamente la del Percebe.

Tantas veces como subo al coche, voy al garito de moda o al chiringuito de la playa, vuelve a sonar esa música que nos aplasta reguetonera, machista y maleducada, con el ánimo de que respondamos al susurro de dame más papasito, en alguna terraza nocturna a la orilla del mar o en la misma ciudad.

Tengo asimilado y aceptado que la igualdad de género es algo que está en camino. Que no podemos cambiar casi 2.000 años de historia en un período de 20 años, en plan milennial motivado.

Sé también que por muchas ganas que le pongamos las tías en occidente, el mundo en sí es un lobby y el tema del género un think tank para muchas organizaciones de poder.

Me ha quedado claro que Merkel es la Rita Barberá alemana -sin amigos en el Gürtel-, venida a más por sus ovarios arios en un continente que se agrieta.

Pero lo tuyo, querido Maluma. Con tu careto no puedo.

Te felicito por tus orgías, tu sexappeal latino, la tinta de tu cuerpo, tu voz de “maluma baby” -que es la de “óyeme mi negra” en colombiano reguetonero-.

Me congratula que no pares de percutar y que tengas que contarlo, porque si no… ¿para qué esforzarse tanto? Pero deja de reírte de nosotras.

A lo mejor en tu país las letras de tus canciones son poemas de amor, pero en el mío no son más que insultos rimados en asonante. Vejaciones encadenadas con ritmo fácil.

Ya sé que el reguetón está a la altura de la ópera, que los más justitos no pueden llegar al fondo de la cuestión y las más larguitas se hacen las dignas en cuestión de estilos musicales .

Nací en un país en el que la canción construía, donde los cantautores ayudaban con sus letras a entender el entorno y dar un paso más en la evolución. Sus versos agitaban o calmaban, siempre desde el respeto. E igual por eso y porque soy una chica en una era enfocada al cambio social, la involución tu reguetón me toca los pies.

Oír a niños y niñas tararear letras de tus canciones sin rombos ni remedio, como quien canta Al corro de la patata, me produce estupor. La misma que cuando oigo tu despreciable hit titulado 4 babies, sobre esas mujeres que “chingan cuando tú quieres, te pagan para que se la hundas y se encojonan si se lo echas afuera, al tiempo que se desesperan”. Ahora dinos que tus letras están basadas en hechos relaes, para que perdamos toda la esperanza.

El otro día uno de mis compañeros de programa de radio se preguntaba -nos preguntaba retóricamente- en nuestro grupo de whatsapp, qué pasará cuando tengamos en las aulas profesoras con hiyab. Nada, no pasará nada. Que volverá a ser 1917 si no lo remediamos desde ya.

Posted by:Dulce

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