Corre por las redes sociales, a propósito de la vuelta al cole, un mensaje de sensibilización sobre el bullying escolar. Y yo me pregunto ¿estáis seguros de que este acoso sólo se da en los centros educativos?

El bullying es, según su definición académica, el acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros. Bien, quitemos la palabra alumno y volvamos a leer: el acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada a “alguien”, sus compañeros.

El bullying laboral no es el mobbing que te hace tu jefe para que te vayas por “voluntad propia” del departamento. El bullying laboral es cuando tu igual, tu homólogo, tu homónimo o tus inferiores se cree el más machote del patio y te hace la vida imposible para llenar el vacío de su infeliz vida, fuera y dentro de las paredes de tu empresa.

Estoy segura de que sabéis de qué y de quién hablo. Todos conocemos a alguien: le ponen reuniones justo cuando no va a estar, le puentean, inventan sobre su persona y van echando paladas de arena sobre su perfil laboral, a ritmo de hijoputismo desenfrenado.

La víctima suele ser una persona con una vida plena y feliz, que desempeña su trabajo con naturalidad y se abre paso en la empresa de manera casi espontánea. La sencillez de sus formas preocupa a los amargados, que están ocupados en que el mundo de sus víctimas sea igual de difícil que el de ellos.

Y aquí nadie se mueve. Las escuelas aprovisionándose de todas las herramientas necesarias para evitar el bullying con políticas inclusivas, estrategias de detección precoz del acoso, turnos de patio, encuestas psicológicas, reuniones individuales… y en el curro la respuesta es esta: búscate otro sitio.

¿Os imagináis que os dijeran eso de vuestro hijo en el cole? “Mire, yo creo que lo mejor para que su hijo crezca y se desarrolle en un entorno seguro y feliz, es que se lo lleve a otro colegio”. Sería un escándalo. Me imagino al defensor del menor con los pelos como escarpias y a muchos colectivos en la calle con pancartas.

Mientras esto sucede en muchas empresas; mientras tu amigo, tu prima, tu hija, el hermano de tu cuñada, está jodid@ cada día por el acoso al que se ve sometid@ por la listilla o el listillo de turno; mientras hay alguien planteándose irse porque denunciarlo es significarse; los directivos se centran en sus planes de Responsabilidad Social Corporativa distribuyendo presupuesto para ayudar a los más desfavorecidos en algún país africano y a la madre tierra, con políticas tan sensibilizadoras, empáticas y revolucionarias como reducir la impresión de papel a cero -sí, esto da para otro post-.

Para algunas personas mayores de 30 años, la vuelta al curro significa la vuelta al bullying. Fueron elegidas por sus acosadores por ser felices y hacer bien su trabajo -a veces hacer bien el trabajo, solo bien, supone evidenciar las carencias de mucha gente-. A mí me preocupan tanto como los niños porque creo que nadie merece vivir con miedo, con independencia de su edad.

 

Posted by:Dulce

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