Vivir en el planeta azul a orillas del mar mediterráneo y a unos metros por encima de su nivel, es un privilegio, una inversión y un sueño. Hacerlo en el centro de Venecia, a tan solo 90 cm del nivel del mar es apocalíptico y de un romanticismo extremo. ¿Será este el motivo por el que en la ciudad solo quedan turistas y chinos regentando los restaurantes más italianos del mundo?

Me he quedado alucinada en mi último viaje al archipiélago de las 118 islas y 455 puentes. Imposible no imaginar el éxodo que puede producirse en las próximas décadas, con el agua en los tobillos y el pasado en las espaldas, mientras paseas por la plaza de San Marcos o las puertas de Santa Lucía.

¿Os imagináis tener que marcharos de vuestra ciudad porque se hunde? Me pregunto qué tipo de gobierno puede mirar hacia adelante con tal panorama.

Lo más sorprendente es que el turismo no cesa. Es precisamente la actividad humana que soportan sus suelos lo que provoca el hundimiento de sus islas y no hay quien frene este flujo de gente. ¿De verdad es patrimonio de la humanidad? ¿Y qué dice la Unesco de todo esto? ¿Hay alguien ahí? ¿Es una estrategia de sensibilización?

Ganarle terreno al mar nunca fue una buena opción. Que se lo digan a los holandeses, que dudan hasta de la mejor política hidráulica del mundo que es la suya. ¿Quién puede asegurarse un futuro submarino?

El caso es que fui con él -con mi chico- después de una escapada romántica a Dolomitas, a buscar aquel sereno canal de romántica luz para comprobar por qué a Charles Aznavour  le pareció en su canción que ya no tenía el encanto que le hacía soñar. Lo supimos rápidamente. Lo suyo fue por ausencia de su amor, lo nuestro por la ausencia de su gente. Fuimos a Venecia y nos encontramos sin ella. Sin duda, más fría y más gris. Venecia sin ti, se llamaba la canción que ahora bien podría ser una metáfora de sus días.

Traía una buena lista de motivos por los que viajar a Venecia, pero a medida que han ido pasando los días, se me han ido cayendo del papel. Ha sido un viaje que me ha tocado el corazón por el dramatismo del futuro de un pedazo de la historia de todos. Me gustaría que fuera un tema de preocupación mundial, no solo de venecianos e italianos.

He llegado a pensar que el motivo por el que debéis ir es para que no se hunda. A pesar de todo, creo que la única manera de encontrar una solución es poniendo los pies allí, dándote un revolcón de realidad, que no está reñido con un buen atracón de pasta ni con un paseo en góndola.

Me pregunto por qué nos empeñamos en explorar Marte, Júpiter o la misma Luna, si hay lugares en la tierra que necesitan una revisión urgente de sus próximos días. Qué profunda emoción si en vez de recordar el ayer nos ocupáramos del mañana, querida Venecia.

Escrito por:Dulce