Es posible que esta sea la línea un millón setecientas mil que se escribe sobre la peatonalización del centro de Valencia. Aun así estoy convencida de que es un tema bastante menos manido que el de la independencia de Cataluña, que por cierto me importa ya un rábano y medio -por no decir que me aburre más que a polémica del carril bici-.

Dicho esto voy a lo mío, a unir y a dividir con el tema de esta semana -al final la vida es tomar parte-. No es que esté a favor de la peatonalización del centro de Valencia, es que estoy absolutamente en contra de la circulación de coches por el corazón de la ciudad.

¿De verdad es tan difícil dejar algo para los peatones?

No puedo con el discurso de las emergencias y los residentes, sobre todo porque son los primeros beneficiados en la peatonalización de una zona. Se acabó el tráfico y además tienen uso preferente de la calzada.

Tampoco puedo con el discurso metropolitano de los que viven a unos cuantos kilómetros de la ciudad y quieren llegar a la puerta de El Corte Inglés sin caminar medio metro ¿de verdad es su concepto de venir a la ciudad? ¿por qué no despeatonalizamos el centro de sus pueblos?

¿Y qué hacemos con las personas con diversidad funcional? ¡Pues permitirles circular! Se trata de facilitar la vida, no de amargarla. ¿Cuántas atravesarán el centro en coche? ¿300 al cabo del día? Perfecto. Ya nos hemos quitado a unas cuantas miles del panorama circulatorio.

El debate de la peatonalización me recuerda al pollo nacional que se montó cuando prohibieron fumar en los establecimientos hosteleros. Poco más que la ruina de sector, vaticinaban propios y ajenos. ¿Y ahora qué? ¿Os imagináis chameteando un purito en el Bar Marvi o en el Ricardo? Los que no fumamos a cada rato NO nos lo imaginamos, igual que los asmáticos, los niños y otras personas que no pueden con el humo. Y estamos felices con el cambio. Además, quiero recordar que con esa política y otras antitabaco ha descendido el tabaquismo enormemente en los últimos años.

Soy fumadora social, no me molesta mi humo esporádico pero el permanente de otros sí. Me sucede lo mismo con los coches. Me molestan cuando camino por el centro de mi ciudad, sobre todo cuando he paseado por decenas de cascos antiguos y áreas comerciales donde lo único que pasa por la calzada es la vida a velocidad de humano.

A los que la peatonalización del centro de nuestra ciudad les parece un disparate de cuatro modernos que se creen nórdicos en una ciudad en la que el coche es el mejor amigo del hombre, me gustaría decirles que los únicos coches que verdaderamente necesitan nuestras calles con urgencia, los empujan las madres, los padres y algunos abuelos, y no tienen tubo de escape ni bocina, pero estaréis de acuerdo conmigo en que ese es otro post que no es el que hoy firmo como peatón y residente en Valencia.

Escrito por:Dulce