Me encanta la era en la que vivimos porque las oportunidades para el desarrollo y la visibilidad en el plano cultural están al abasto de cada uno, a golpe de talento y de esfuerzo.

Los oteadores de turno siguen siendo un agente fundamental y su criterio puede ser certero o la pala que nos entierre con lodo literario, musical, pictórico y otros barros disfrazados de arte, a golpe de best sellers y superéxitos engendrados para hacernos eunucos.

¿Quién no ha pensado en escribir un libro? Si no fuera porque no hay nadie que dé una oportunidad a cualquier juntaletras con aspiraciones de escritor…

Mi amiga -y excompañera de Diario de Valencia-, Loli Lara, me contaba el otro día que hay una editorial -para la que en estos momentos trabaja- absolutamente enfocada en las personas que desean publicar un libro, bien como literatos, como observadores o simplemente como poseedores de un cofre de conocimiento que desean legar. Vamos, la democracia de las letras.

Primero fuimos los periodistas, los que poco a poco les fuimos plantando cara a los editores con nuestros propios blogs, luego vinieron las instagramers autoproclamándose modelos, los músicos que triunfaron en YouTube y ahora parece ser que le llega el turno a los escritores.

Con todos mis respetos a las editoriales, discográficas y sellos que apuestan, con todo su criterio, por determinado talento, tengo que decir que Ole libros, que así se llama la editorial en la que puedes publicar de una vez por todas ese libro que te ronda la cabeza, es otra puerta que se abre en la democratización del desarrollo artístico-cultural, que buena falta nos hace.

Me contaba Loli que hay un señor mayor que ha escrito un libro sobre su pueblo. “Ha impreso unas 300 unidades, suficiente para los habitantes. No sé si te haces una idea de lo que esto significa. Habrá a quien le parezca una patochada, pero yo estoy convencida de que este libro es más importante para sus vecinos que el mismo Quijote -con todos mis respetos a Don Miguel de Cervantes-“. Visto así, no hay nada más que decir.

Otro señor ha editado sus memorias para su familia. También hay quien se lanza con una novela y prueba suerte en el mercado, sin tener que esperar la llamada del agente de una gran editorial.

Publicar un libro, porque te da la gana, me parece la mejor razón para escribirlo, para venderlo, para distribuirlo y para promocionarlo. Leemos lo que verdaderamente nos interesa y, parece ser, que vamos a poder escribir también lo que nos viene en gana, aunque lo tenga que apuntar la editorial a nuestra cuenta.

 

Escrito por:Dulce