¿Sabes lo que es una almagrafía? Una almagrafía es un cuadro en el que la artista Laura Cuñat interpreta entre tijeras, papeles, souvenirs y recuerdos, un viaje o un camino recorrido, con la idea de elevarlo a categoría de arte.

Yo no tengo ninguna almagafía. Y no es que no quiera, pues me muero por tener un cuadro como ese en el que mirarme cada día, repasar itinerarios y descubrir nuevos gags de mi propio camino, como hago casi cada día frente al mapa gigante de mi cocina -mi pasión por los mapas es otro post-.

Almagrafía es un proyecto íntimo y personal a tres bandas: Laura Cuñat -la intérprete-, el marchante de la obra -generalmente amigo o familiar del protagonista- y la persona que la recibe -siempre con asombro y agradecimiento infinito-. Generalmente es siempre un regalo, una sorpresa que te recorre por dentro y remueve recuerdos que, de una manera u otra, han conformado parte de la persona que eres.

Yo me lo regalaré a mí misma. La sorpresa será cuándo, y seguramente será un tríptico -el por qué, lo cuento más abajo-.

La técnica mixta de la almagrafía imprime un carácter único a cada obra. Tener un cuadro en tu casa de tu periplo por Inglaterra, de aquel año inolvidable junto a tus compañeros de piso, obliga a reunir un ticket de metro ticado en Victoria Station, una tarjeta de visita de aquel garito donde te reunías todos los jueves junto al resto de españoles en la capital londinense y otros recuerdos que se entremezclan para dar vida a un cuadro único.

La almagrafía de Fefi

Siempre he pensado que la suerte del escritor, artista, periodista, modisto, escultor y en definitiva de todas las personas que tienen la inmensa labor de contar cosas con su trabajo, es la de vivir muchas vidas: la propia y la de los demás.

Laura Cuñat es una artista con suerte. Contar historias como la de Fefi en un cuadro, curan cualquier desencanto con la vida. No quiero desvelaros mucho sobre esta almagrafía porque, es una de mis preferidas -y de Laura también- y lo mejor es leer las palabras de la artista y observarla en primera persona.

A mí historias y caminos nunca me han faltado pero ¿sabes esa sensación de tener algo pendiente? Nada puede superar lo que nos queda por vivir y a mí me queda una almagrafía por vivir.

laura cuñat

Cómo encargar una almagrafía

Necesitas agendar una entrevista presencial o por Skype con la artista, tener una buena historia que contar -aunque sea ajena- y las medidas del cuadro. Es muy sencillo y a la vez muy profundo. Con apenas unos clics puedes tener todo listo, pero lo importante llega cuando le cuentas a Laura lo que deseas plantear en el cuadro.

En pocos días el marchante recibe su encargo, con un dossier de la obra que narra el proceso. De él depende ya la entrega al / a la protagonista del viaje o del camino en cuestión. El resultado es sencillamente maravilloso y un regalo único.

Ahora sí: Sobre mi almagrafía

Mi almagrafía está incompleta y es por eso que no tengo una, todavía. La vida se rompió en un par de ocasiones por los extremos de la historia y mi viaje -nuestro viaje- sigue en un mapa convencional, sin apuntes en los márgenes, pendiente de reagendar.

Si bien es cierto que Víctor y yo hemos recorrido medio mundo -juntos y por separado-, tenemos un itinerario incompleto que nos recorre más por dentro que por fuera. Y es que a veces, la vida se pone terca, para recordarnos que nosotros proponemos y ella dice “ya veremos”.

Cuando nos casamos, nunca llegamos a Polinesia por un conflicto gubernamental que nos apeó en Los Ángeles – fueron muchos días de aeropuerto, con la esperanza de que de un momento a otro saliera ese maldito avión-. 5 años después decidimos resarcir nuestra historia con un viaje de aniversario a las islas Maldivas que se truncó 12 horas antes, billetes en mano, con el desgarro de una pérdida personal irremplazable.

Mi almagrafía es, hoy por hoy, un viaje incompleto que lleva por título Luna de miel y que comenzó a bocetarse en nuestra línea de la vida hace ya 8 años. Me pregunto si el destino quiere decirnos algo.

Se lo preguntaremos a Laura en 2020, tan pronto intentemos por tercera vez hacer ese viaje de novios que nunca completamos. Será un tríptico y ocupará un lugar importante en nuestra casa -y en nuestras vidas-.

Escrito por:Dulce

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