Hacía mucho que no me asomaba a los platos de Raúl Aleixandre. El mismo tiempo casi que no compartía mesa en un restaurante en el que la estética y la cocina guardasen una íntima complicidad. Baobab lo ha unido todo en la Gran Vía Marqués del Turia 73, donde una barra parte como un caballón, el esmero del equipo de Raúl y la ilusión del comensal que espera el turno como espectador al otro lado de la cocina, contemplando la gastronomía pasar.

Baobab es un restaurante de esos que invitan a curiosear su interior a través de todos y cada uno de sus ventanales, que lo alicatan a una de las fachadas más emblemáticas de la Gran Vía. Los murales de Alexandre & Florentine ya indican, así de primeras, que es un lugar especial en el que su interiorista Sergio Adelantado ha conseguido lo inesperado: una cocina de autor en un contenedor cosmopolita.

La cocina de Raúl Aleixandre

En barra o en mesa, la máxima de la cocina de Raúl es el producto a vista. No importa si es un pescado, un arroz o una carne, la frescura de los ingredientes y sus delicados procesos, van a respetar al máximo lo esperado en boca.

Baobab es un restaurante de cocina de mercado en el que la carta se confecciona a escuadra y cartabón, satisfaciendo las temporadas con producto fresco. Pero eso no quiere decir que Raúl no vaya a sorprendernos, no es su estilo conformarnos. Su tortilla de alcachofas, en la que el huevo es un misterio, y su arroz plancha con el que los amantes del socarrat sueñan, son algunos de los temas más punkies de su repertorio gastro.

Un menú súper asequible de lunes a viernes -a mediodía, 19 euros- y una carta tan extensa como variada, que no ahoga demasiado el bolsillo, son una propuesta de valor democratizada de la cocina de autor. Nuevos aires para un mercado cambiante y repleto de oferta, quizás el momento para desmarcarse con un templo camaleónico en el que darse un buen banquete, picar algo en barra o marcarse un afterwork.

Los cócteles de Luis Pellicer

Además de una amplísima bodega y una carta de cervezas a la altura de un punto gastro de la ciudad, encontramos una estudiadísima lista de cócteles confeccionada y defendida por Luis Pellicer, corazón de este proyecto.

Luis conoce como pocos las posibilidades que la coctelería ofrece para maridar las delicias de una cocina de autor como la de Raúl. Pero también nos anima a que pasemos por la puerta, nos detengamos, nos bebamos un Cosmopolitan, contemplemos por cualquier ventanal de Baobab el mundo y continuemos con nuestros quehaceres, si es que no tenemos tiempo o ganas de cenar.

Baobab es un restaurante pero también es un lugar de encuentro en el que detenerse a media tarde y tomar un trago, solo o con amigos.

No te puedes perder…

Corte de ensaladilla – Si hay un entrante capaz de examinar a un restaurante por tan solo un bocado, ese es la ensaladilla. Raúl Aleixandre tiene una matrícula de honor dentro de una galleta salada, pensada para comer en dos bocados.

Croquetas de bacalao y topinambur – El buñuelo de bacalao tiene un punto cremoso que invita a la reflexión y las croquetas de alcachofas de Jerusalén -otro nombre del topinambur- son el perfect match para las anteriores.

Carpaccio de pulpo con mango Refrescante y delicioso a partes iguales. Un crudo imperdible.

Sándwich de brie y trufa – No te esperes nada más que un sándwich, pero no te esperes nada menos que un brie de los de verdad y una trufa con denominación de origen.

Tortilla de alcachofas – Si te gusta el marisco de la tierra, este es tu plato y lo va a ser durante todo el invierno.

Arroz de pato – Al medio día no hay rival y además lo encontrarás en el menú.

Cordero con cous cous y aceite de canela – Tierno, sabroso, delicado, tostadito y con el sabor internacional-mediterráneo que solo esos ingredientes son capaces de arrojar.

Fotografía: Gloria Navarro

Escrito por:Dulce