Los chicos del carro

Hoy he leído un post en el muro de Facebook de una persona que se bate a duelo con un cáncer, en el que nos anima a todos: a los enfermos, a los sanos, a los que con mayor o menor esperanza, anem fent, que dice mi familia. Decía que en la vida nos pasamos todo el tiempo buscando la felicidad sin saber que campa a sus anchas a nuestro alrededor. Nos recordaba, con ese peso que tienen las palabras de alguien que ha tenido que recurrir a ellas para reivindicar lo que de verdad importa, que la felicidad es levantarte cada día al lado de la persona a la que quieres, la sonrisa de un niño de tu familia o la caricia de un rayo de sol.

Mugaritz, con la comida no se juega

Justo cuando tenía este post a punto de publicar, sobre mi paso por Mugaritz, con una impresión bastante contrariada de la experiencia pero con la obligación de no defraudar con mis palabras sobre lo que es un DOS FLAMANTES ESTRELLAS MICHELÍN, leí un mensaje viral de alguien que le dio un bocado a una toallita en el restaurante de Berasategui.